Editorial

CON OPTIMISMO…. CON DERECHO DE PRODUCIR

2100 años antes de Jesucristo, algunas zonas fértiles de los valles y los ríos Tigris y Eufrates, dejaron las unidades de agricultura de autosuficiencia para ver que la especialización en la producción y la distribución de mercancías se convertían en una eficaz forma de encontrar mejores niveles de desarrollo, solo pudo lograrlo este cometido con cierta estabilidad política (los romanos gobernaban la zona del mediterráneo y controlaban el comercio).

Durante los siglos siguientes la producción creció pero con altibajos debido a las guerras, el hambre, la miseria y las plagas. Pero siempre se concebía la importancia primordial de producir más y que los intermediarios distribuyeran lo que se producía.

Hoy en Bolivia vemos que precisamente la estabilidad política y jurídica esta bien deteriorada, los políticos de antes y de hoy se encargaron de provocar un desequilibrio de poderes, siendo el poder ejecutivo (Gobierno) quien define el ejercicio de la administración de justicia y de promulgación y de fiscalización de las leyes. Esta situación provoca indudablemente inseguridad democrática para el desenvolvimiento político que resquebraja cada vez mas el aparato productivo y obstruye los canales de distribución internacional de mercancías bolivianas.

Por si fuera poco no existe un estado de derecho, donde los individuos, agentes y unidades productivas y comerciales desarrollen sus actividades con seguridad, dentro de un marco que garantice las libertades económicas, institucionales sociales y familiares; ya sea entre los mismos ciudadanos o de estos ciudadanos respecto a empresas e instituciones o de los ciudadanos en relación con el gobierno.

Es que los bolivianos tenemos el derecho de establecernos en nuestra tierra dentro de un marco de estado de derecho y de equilibrio de poderes.

Es que también los cruceños, así como los valles fértiles de los ríos Tigris y Eufrates,. Que hace 4110 años prosperaron en su producción y comercialización, tenemos el derecho de que nuestra tierra fértiles junto a los ríos grande y Pirai sean productivos y sirvan para industrializarlos para así comercializarlos internamente y hacia fuera por diferentes vías, ferroviaria, aprovechando carreteras y la hidrobia Paragua – Panamá hacia ultramar, etc.

Es que los bolivianos contrariamente a esa época que preciso el imperio romano, no precisamos ni del imperio norteamericano, ni de la intromisión venezolana, para definir nuestra prosperidad, pero si podemos hacer negocios y establecer relaciones soberanas económicas, comerciales y políticas con todos.

Es que la especialización de la producción basada en las ventajas comparativas y competitivas del oriente boliviano en complementación con la producción occidental basada en minerales merecen una atención del gobierno en sinergia con todos los emprendedores privados pequeños y grandes.

Solo de esta forma podremos sentirnos orgullosos de nuestro desarrollo.

Juan Carlos Rau - Presidente